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Diferencia entre revisiones de «Takoua Ben Mohamed»

De Afrofem Spain
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Estas experiencias sirvieron de base para ''Sotto il velo'' («Bajo el velo») (2016), su primera novela gráfica. Publicado por BeccoGiallo —editor especializado en periodismo gráfico al que Ben Mohamed confiará la mayoría de sus libros—, ''Sotto il velo'' consolidó a la artista en la escena del cómic italiano, siendo reeditado en 2022. El volumen, a través de breves episodios de la vida cotidiana, «desvela» las distintas formas de prejuicio a las que se enfrenta una mujer con velo en Italia, como muestran claramente las «Preguntas absurdas (pero no tanto)» que recibe constantemente la protagonista:
Estas experiencias sirvieron de base para ''Sotto il velo'' («Bajo el velo») (2016), su primera novela gráfica. Publicado por BeccoGiallo —editor especializado en periodismo gráfico al que Ben Mohamed confiará la mayoría de sus libros—, ''Sotto il velo'' consolidó a la artista en la escena del cómic italiano, siendo reeditado en 2022. El volumen, a través de breves episodios de la vida cotidiana, «desvela» las distintas formas de prejuicio a las que se enfrenta una mujer con velo en Italia, como muestran claramente las «Preguntas absurdas (pero no tanto)» que recibe constantemente la protagonista:


[[Archivo:Ben_Mohamed_Sotto_il_velo.jpg|thumb|Fig. 1. Ben Mohamed (2016/2022, p. 17)|“¿Pero tienes pelo?” / “No, mira, soy calva”; “¿Pero… acaso eres calva?” / “Jejeje… no”; “¿Pero llevas el velo porque no te lavas el pelo?” / “¿Perdón?”; “¿Pero duermes con el velo?” / “¿En serio preguntas eso?”. Se agradece al editor y a la autora los derechos de reproducción.]]
[[Archivo:Ben_Mohamed_Sotto_il_velo.jpg|thumb|Fig. 1. Ben Mohamed (2016/2022, p. 17) - “¿Pero tienes pelo?” / “No, mira, soy calva”; “¿Pero… acaso eres calva?” / “Jejeje… no”; “¿Pero llevas el velo porque no te lavas el pelo?” / “¿Perdón?”; “¿Pero duermes con el velo?” / “¿En serio preguntas eso?”. Se agradece al editor y a la autora los derechos de reproducción.]]


El estilo de la artista —influenciado más por los animes japoneses que veía de niña, especialmente los del Estudio Ghibli, que por la tradición del cómic estadounidense o franco-belga (Di Giorgio, 2017; Salom, 2020)— encuentra en esta publicación una codificación significativa. La caricaturización de los personajes facilita la empatía y los procesos de identificación del lector, mientras que el minimalismo gráfico refuerza la concentración en los mensajes de las viñetas (Spadaro, 2020a, p. 132).
El estilo de la artista —influenciado más por los animes japoneses que veía de niña, especialmente los del Estudio Ghibli, que por la tradición del cómic estadounidense o franco-belga (Di Giorgio, 2017; Salom, 2020)— encuentra en esta publicación una codificación significativa. La caricaturización de los personajes facilita la empatía y los procesos de identificación del lector, mientras que el minimalismo gráfico refuerza la concentración en los mensajes de las viñetas (Spadaro, 2020a, p. 132).

Revisión del 18:57 30 may 2026

Takoua Ben Mohamed

Takoua Ben Mohamed nació en Douz en 1991, en el seno de una familia adversa al régimen de Zine El-Abidine Ben Ali. En 1999, junto con su madre y sus cinco hermanos, se trasladó desde Túnez para reunirse con su padre, quien se había exiliado en Italia (Di Giorgio, 2017). Creció y se formó en la periferia de Roma, específicamente entre Spinaceto, Tor Bella Monaca y Centocelle (Andriulo, 2013), en un entorno multiétnico que influyó tanto en su búsqueda identitaria —hasta definirse, en dialecto romano, como «tunisina de Roma» (Ben Mohamed, 2025a, p. 138; 2025c; TED, 2022)— como en su maduración artística (Bordino, 2016). De hecho, ya en su infancia había desarrollado una pasión por el dibujo, lenguaje que, al llegar a Italia, le permitió relacionarse en la escuela (Cuocci, 2021).

Siendo muy joven, se acercó al voluntariado y a las asociaciones humanitarias (Ferrarini, 2022). Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, a los 12 años comenzó a usar el hiyab para desafiar la creciente islamofobia (De Gregorio, 2021). Las reacciones hostiles la llevaron a combinar su compromiso cívico con su pasión por el dibujo hasta idear, con solo 14 años, el Fumetto Intercultura (Bordino, 2016; Di Giorgio, 2017). A través de este proyecto gráfico, Ben Mohamed empezó a crear tiras y páginas de cómic sobre los prejuicios que afectan a las mujeres musulmanas en Europa, incorporando también temas relacionados con la migración y los derechos humanos. Su trabajo adoptó desde el principio un marcado enfoque cívico y se orientó, gracias al descubrimiento de la obra de Joe Sacco, hacia el periodismo gráfico (Di Giorgio, 2017). Años después declararía: «Siempre he escrito historias reales, […] incluso las más insólitas, […] encontradas a través de mi activismo social, y ese es mi objetivo. Una particularidad del periodismo gráfico es que el autor es el protagonista del cómic, quien narra todo lo que le rodea» [«ho sempre scritto storie vere, […] anche quelle più assurde, […] incontrate tramite il mio attivismo sociale, ed è questo il mio obbiettivo, una particolarità del graphic journalism è che l’autore è il protagonista del fumetto, che racconta tutto ciò che lo circonda»] (s.a., 2016, 5 de abril).

Los primeros cómics de Ben Mohamed circularon en exposiciones, encuentros y talleres vinculados al activismo. En uno de estos eventos conoció a la islamista Renata Pepicelli, quien la invitó a publicar unas viñetas dentro de un volumen académico, marcando así su debut editorial (Pepicelli, 2011, p. 76). Posteriormente, Fumetto Intercultura alcanzó un público más amplio gracias a un blog —hoy inactivo y reemplazado por la web de la artista (Ben Mohamed, 2025b)— y a las redes sociales. Desde el principio, sus testimonios muestran ese personaggino («personajito»), como ella misma lo define (Di Giorgio, 2017), destinado a convertirse en el sello distintivo de su producción gráfica: una joven con hiyab, de rasgos cada vez más caricaturescos, que aborda con humor los conflictos interculturales y con la cual la autora establece una progresiva autoidentificación (Spadaro, 2020a, p. 184).

Mientras tanto, estudió periodismo y se graduó en la Nemo Academy of Digital Arts de Florencia. En 2014 participó como ponente en su primer TEDx en Matera; al año siguiente, en Udine, fue invitada a Repidee-Next, evento organizado por el diario la Repubblica, y expuso sus trabajos en Cagliari en el marco del Festival Nues – Fumetti e Cartoni nel Mediterraneo. El catálogo de la exposición, publicado bajo el título Woman Story, constituye también su primer trabajo en formato de volumen. En 2016, Ben Mohamed comenzó a crear webcomics para el blog de RiccioCapriccio, un salón de belleza romano que también funciona como centro cultural. Esta colaboración, que se prolongó hasta 2018, le permitió experimentar cómo los temas relacionados con la estética cotidiana resultan eficaces para deconstruir los estereotipos que afectan a las mujeres musulmanas. Además, el plurilingüismo del proyecto, con el uso puntual del dialecto romano, marcó la identificación definitiva de la artista con su personaggino (Spadaro, 2020a, p. 185), al punto que el humor que lo caracteriza adquirió una forma más marcada de (auto)ironía.

Estas experiencias sirvieron de base para Sotto il velo («Bajo el velo») (2016), su primera novela gráfica. Publicado por BeccoGiallo —editor especializado en periodismo gráfico al que Ben Mohamed confiará la mayoría de sus libros—, Sotto il velo consolidó a la artista en la escena del cómic italiano, siendo reeditado en 2022. El volumen, a través de breves episodios de la vida cotidiana, «desvela» las distintas formas de prejuicio a las que se enfrenta una mujer con velo en Italia, como muestran claramente las «Preguntas absurdas (pero no tanto)» que recibe constantemente la protagonista:

Fig. 1. Ben Mohamed (2016/2022, p. 17) - “¿Pero tienes pelo?” / “No, mira, soy calva”; “¿Pero… acaso eres calva?” / “Jejeje… no”; “¿Pero llevas el velo porque no te lavas el pelo?” / “¿Perdón?”; “¿Pero duermes con el velo?” / “¿En serio preguntas eso?”. Se agradece al editor y a la autora los derechos de reproducción.

El estilo de la artista —influenciado más por los animes japoneses que veía de niña, especialmente los del Estudio Ghibli, que por la tradición del cómic estadounidense o franco-belga (Di Giorgio, 2017; Salom, 2020)— encuentra en esta publicación una codificación significativa. La caricaturización de los personajes facilita la empatía y los procesos de identificación del lector, mientras que el minimalismo gráfico refuerza la concentración en los mensajes de las viñetas (Spadaro, 2020a, p. 132).

En 2018 se publicó La rivoluzione dei gelsomini («La revolución de los jazmines»), donde la autora narra el impacto que la dictadura de Ben Ali tuvo sobre Túnez y su historia familiar. El libro se basa en investigaciones de campo realizadas por la artista, entre archivos y entrevistas, a partir de 2011, cuando el estallido de la «Primavera Árabe» provocó la caída del régimen. Entretejiendo historias privadas y colectivas, este memoir pone en valor la resistencia del pueblo tunecino, con especial atención a la contribución de las mujeres, y relata el camino que llevó a Ben Mohamed a consolidar su identidad transcultural mediante el redescubrimiento de sus raíces. Por ello, se configura como la obra más compleja de la artista, tanto por sus temáticas como por sus soluciones gráficas.

Con los reportajes Un’altra via per la Cambogia (2020) y Crescere in Mozambico (2022) («Otro camino para Camboya» y «Crecer en Mozambique»), la artista consolida su acercamiento a las memorias colectivas y su compromiso por superar la narración eurocéntrica de la Historia. Ambos surgen tras la invitación de la ONG WeWorld para documentar el trabajo de sus voluntarios: el primero denuncia la dramática explotación de los camboyanos por parte de las redes que gestionan las migraciones irregulares hacia Tailandia, mientras que el segundo, desde el punto de vista de un niño, muestra las difíciles condiciones de vida de los mozambiqueños, marcadas por los conflictos internos y los efectos del cambio climático. Con estas obras, la autora confirma su capacidad de adaptar su estilo de inspiración manga a los temas tratados: el trazo caricaturesco y autoirónico de las peripecias personales cede paso a un mayor mimetismo en la narración testimonial, recurriendo también al simbolismo del negro y a la elipsis visual para los pasajes más dramáticos.

En paralelo, junto con dos hermanos, fundó en 2020 la productora cinematográfica BM Entertainment Ltd (Ferrarini, 2022), y al año siguiente realizó animaciones para el programa de la RAI Risorgimento y dirigió campañas de sensibilización social (cf. bibliografía). Además, se intensificaron sus colaboraciones periodísticas (Piccolo Missionario, Confronti Magazine, 7 Corriere, La Stampa Origami, Il Secolo XIX, Just Bake, Village Universel, Rete Near) —lo que abrió sus cómics también a la crónica—, así como las entrevistas con medios internacionales (como la indonesia Trans). Llegaron entonces los primeros reconocimientos, entre ellos el Muslim International Book Award 2017, el European Journalism Prize 2019 y el FIDAPA Award 2019 (Federación de Mujeres de las Artes, Profesiones y Negocios). A raíz de estos éxitos, en 2021 la Repubblica la nombró mujer del año, junto a Liliana Segre (testigo del genocidio judío) y Ambra Sabatini (atleta paralímpica), dedicándole una portada en la revista D – la Repubblica delle donne.

Fig. 2. D - la Repubblica (2021, in Ben Mohamed, 2025b)

Ese mismo año, Ben Mohamed publicó con Rizzoli su primera novela gráfica para jóvenes, Il mio migliore amico è fascista («Mi mejor amigo es fascista») (2021), en la que reconstruye la relación complicada —que luego evoluciona en amistad— con su compañero de pupitre en la escuela secundaria, en el contexto de una institución escolar incapaz de gestionar la multiculturalidad de las nuevas clases italianas.

Con su último título publicado por BeccoGiallo, Non stuzzicate la musulmana! («¡No provoquen a la musulmana!») (2024), la artista retoma la reflexión sobre la islamofobia iniciada en Sotto il velo, acentuando la perspectiva interseccional y el componente crítico. Su punto de vista ya no se transmite de forma implícita a través de gestos, expresiones o respuestas autoirónicas de su alter ego, sino que se articula verbalmente en las viñetas para deconstruir los estereotipos de género, la arabofobia y la islamofobia, y para denunciar la matriz colonial aún presente en el racismo cotidiano. La autora se identifica con su personaggino, atribuyéndole su propio nombre (Ben Mohamed, 2024, p. 87) y reivindica la riqueza de la transculturalización en una Italia aún hostil a quienes se desvían de la norma blanca y católica.

Consciente de la capacidad del cómic para transmitir contenidos complejos de manera accesible (Brucoli, 2020), en 2025 publicó, nuevamente con Rizzoli, su segundo libro para jóvenes, Italiana, con permesso («Italiana, con permiso»), donde narra el difícil camino que las segundas generaciones deben recorrer en Italia para ver reconocido su derecho a la ciudadanía. Estas publicaciones dirigidas al público más joven representan la evolución natural de una producción artística alimentada desde sus inicios por una optimista misión pedagógica: llevar al lector más allá del prejuicio. No es casualidad que el lema de su primer blog dijera: «No existen dos culturas que no tengan nada en común; precisamente sobre los puntos en común debemos trabajar para construir el diálogo y la convivencia» [«Non esistono due culture che non hanno niente in comune, proprio sui punti in comune dobbiamo lavorare per costruire il dialogo e la convivenza»] (Bordino, 2016).